"No quiero que la imagen se adueñe de mí"


"En realidad, no esperaba nada. Cuando empezó White Zombie en Nueva York, en el año 1985, éramos como todos los demás”.
Cuesta creerle a Rob Zombie (Robert Bartleh Cummings), la mente maestra detrás de ese sonido sucio que parió con Soul-Crusher (1987) y redondeó en Make Them Die Slowly, dos años después. El noise rock primitivo del cuarteto, junto a la estética punk/horror/trash del grupo (que contó con Sean Yseult, la enrulada bajista y ex novia de Rob), friccionó la crudeza sonora de este grupo que llegó a la popularidad con La Sexorcisto Devil Music Vol. 1 y el hit Thunder Kiss ‘65. “Nunca pensamos que íbamos a ser exitosos o vender millones de discos. Sólo queríamos hacer shows en el CBGB y, con suerte, atraer algunos cientos de personas”, dice con falsa modestia Zombie, quien llega (tarde pero seguro) por primera vez al país este domingo en el Mandarine Park.
La era de Astro Creep: 2000 (95) consolidó al grupo con temazos como Super-Charger Heaven o More Human than Human y llegó a un abrupto cierre con el álbum de remixes Supersexy Swingin’ Sounds. ¿El final?
Nada de eso. Como una serpiente que gusta mutar de piel, Rob se cortó solo y vaya si hizo bien. Su debut con Hellbilly Deluxe mostró su veta terrorífica a fondo sobre todo en la impronta (entre clase b y sci-fi) de sus videoclips DragulaSuperbeast o Living Dead Girl. “Me identifico con todos mis discos porque me representan en cómo me sentía en los momentos en que fueron grabados. Y es por eso que todos son diferentes, porque en la vida uno siempre está cambiando”.
El otro amor de Rob, es el cine. “Siempre amé las películas, hacer cine fue un sueño para mí, incluso más que hacer música”. El vocalista hizo dos remakes de Halloween (“nadie me llamó para la tercera, ni sé si se hará, igual no quiero hacer más de esas”) y filmó a su esposa (la blonda Sheri Moon Zombie) en siete de sus diez películas, recordando la última: The Lords Of Salem. “Fue difícil para ella porque a su personaje le pasa de todo, pero fue igual la pasamos genial”.
–¿Qué tipo de películas elegís?
–Siempre me gustaron las de terror. No me gustan los filmes nuevos, si no más bien los viejos como las de los años ‘30. También me encantan las películas de crímenes y westerns de los ‘70. Mi período favorito del cine: Taxi DriverBonnie & Clyde y Calles Salvajes.
–¿Y de terror con cuál te quedás?
–Mi preferida es Frankenstein con Boris Karloff, que está increíble. Me fascina que todo en esa película es emblemático. Otra con la que aluciné es La Noche de los Muertos Vivos, de George Romero.
–¿Pensaste en dejar la música y dedicarte sólo al cine?
–Nunca lo imaginé, salvo por una vez… fue en el 2005 o 2006. La banda que tenía en ese entonces se venía desmoronando y yo estaba cansado de los músicos y sus peleas entre ellos. Y pensé: “No me importa más nada. Dejo esto y me dedico al cine. No voy a hacer más música”. Pero la extrañé mucho, así que no creo que jamás la deje. Amo cantar, me encanta salir de gira y viajar por el mundo dando conciertos. Mientras sienta que puedo dar el show al nivel que necesito, lo seguiré haciendo.
–En los comienzos de tu carrera con White Zombie se te veía como un outsider de la escena...
–(interrumpe) Sí, porque ese grupo nunca encajó con el resto, nunca fuimos una banda de heavy metal, y me gusta eso. La mayoría de las veces no entiendo lo que los demás están haciendo y hasta el día de hoy me siento orgulloso de lo que fue White Zombie. Todavía toco algunas canciones viejas porque me gusta mantenerlo vivo.
–¿En algún momento el enojo se apoderó de vos por creer que la gente no entendía tu arte?
–No, para nada. No puedo pretender que las personas lean mi mente. Yo sé que algunas de las cosas que hago a veces no son comerciales o son un poco raras, sólo me gusta que la gente intente mantener la mente abierta. En los Estados Unidos noto que a veces los fanáticos del metal sienten que tienen que imponer reglas sobre cómo debería ser el género. Eso es lo único que detesto y me enoja.
-¿Te dio vueltas por la cabeza que el personaje de Rob Zombie se podía “devorar” al hombre?
–A veces temo eso, sólo porque siento que todo puede adueñarse de uno. Así que es por eso que en el pasado, por momentos, hacíamos shows en grandes escenarios y en ocasiones no. A veces teníamos una mayor imagen, pero otras no tanto. Siempre quiero ser visto como una banda y nunca como una caricatura. Intento crear algo que es muy difícil de controlar, no quiero que la imagen se adueñe de mí.

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